Por Dr. Sebastián Palermo

Muchas veces creemos que los demás son los responsables de lo que nos pasa. Tendemos a responsabilizar a otros por nuestros estados de ánimo. Pero lo cierto, es que las personas no sentimos en base a lo que vivimos sino a partir de lo que valoramos de los diferentes acontecimientos que vivimos. Es el famoso vaso con agua hasta la mitad; Están quienes lo verán medio vacío y quienes lo verán medio lleno.
Las emociones
Las emociones, no se generan por los acontecimientos que experimentamos sino por la valoración que le damos a esos acontecimientos. Existen emociones agradables y desagradables. Estas últimas, forman parte del tránsito normal de la vida del hombre. No son malas en sí, de hecho no debemos intentar evitarlas. Nuestra tarea, es educarlas y vivir funcionalmente con ellas.

El miedo

Actualmente, vivimos en una sociedad que induce constantemente a las personas a convivir con el miedo. Los medios de comunicación masiva, los principales agentes. Las personas vivimos ante una continua paranoia en donde todo parece ser negativo: miedo a que no alcance la plata, miedo a que nos asalten, miedo a perder el trabajo, miedo a enfermar, etc.

El miedo, es una reacción de defensa de parte del organismo. Está basado en la creencia de que algo malo va a ocurrir. Está el miedo fisiológico y el miedo patológico.

El miedo fisiológico

El miedo fisiológico, se da cuando ante una situación de peligro el organismo comienza a liberar adrenalina, la cual termina produciendo liberación de cortisol. Ésta, es una hormona que nos permite estar en un estado de alerta. Ej:, para huir o reaccionar ante un riesgo inminente. Un claro ejemplo es el del hombre primitivo, el cual tenía que enfrentar animales feroces al salir de su cueva. En algún momento pudo dominar esa situación. Pero luego, aparecieron otras situaciones como viajar en avión, subir a un ascensor, etc. Constantemente, las personas debemos sortear distintos miedos.

El miedo patológico

El miedo patológico, basado en la creencia de que algo malo va a ocurrir y no vamos a poder sobrellevarlo tiene sus raíces en nuestro sistema profundo de creencias. Son éstas las que sostienen el temor. Se vuelven patológicas cuando modificamos nuestra vida en torno a este miedo y no podemos desarrollarnos normalmente. Cambiar nuestra manera de pensar nos será de ayuda para poder sobrellevar el temor y poder vivir tranquilos.

¿Cómo enfrento el miedo?

Entendiendo que no se trata del acontecimiento sino de lo que valoramos del mismo, debemos exponer la situación y ver cuán probable es que suceda aquello a lo que tememos. Aparece aquí lo probable versus lo posible. Ejemplo: tengo miedo a que se caiga el avión. La primera pregunta sería: ¿es posible que se caiga? Sí, es posible. La pregunta que le sigue es ¿cuán probable es que esto ocurra? Poco probable. El índice de aviones que se caen es sumamente menor a la cantidad de accidentes que ocurren en la ruta.

El problema en las personas se da cuando equiparan lo posible con lo probable. Se da entonces un continuo estado de alerta lo cual termina generando un estado de estrés.

Cambiando esta creencia, disminuirá la catastrofización que le damos a la situación. Automáticamente, el nivel de tensión disminuirá en gran manera. El segundo paso, es enfrentar la situación. Tiene que ser una exposición gradual. Las primeras veces quizás sea difícil. Pero con el paso de las exposiciones a una misma situación el miedo se volverá totalmente gobernable.

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