Asuntos de Reino estuvo conversando con uno de los grandes siervos de Dios de la ciudad de Córdoba. Recibidos con afecto y tiempo de calidad, conversamos con el pastor de la Iglesia Cita con la Vida. Su encuentro con Dios, los primeros pasos y su visión acerca de la Iglesia de la ciudad de Córdoba hoy.

Te presentamos: Una Cita con Carlos Belart.

ADR: ¿Cómo comienza su relación con Dios?

Pastor: Carlos Belart

Carlos Belart: Bueno, de niño asistía a una escuela dominical de una iglesia evangélica pentecostal a principios de los años 60.  Después, siendo muchacho estuve 5 años en Bs. As debido a la carrera que había elegido.  Al regresar, en una semana santa del año 1967 me bauticé. En realidad, fue más por una cuestión de obediencia que por relación con Dios. Lo hice porque de chico me habían enseñado que el que creyere y fuere bautizado sería salvo. Aunque yo no militaba en el Reino, me movía bajo mis preceptos: soy bueno, no le hago mal a nadie, etc.. Pero todas las noches leía un nuevo testamento que mi madre, que era enfermera, me había regalado en ese momento. Ese nuevo testamento me acompañaba adonde iba, aunque me acompañaba como un talismán.Yo sabía que era algo bueno que debía leerlo pero no con la revelación de que Dios me quería hablar; Hasta que en el año 1974, se abre una iglesia en el centro de Córdoba y me invitan. Recuerdo bien claro ese día porque fue el día que murió Perón..

Ese día, el Señor tocó mi corazón. Recuerdo quién predicó, qué predicó. Al salír de allí y me fui cantando “Cristo rompe las cadenas”. Ese fue el milagro del nuevo nacimiento en mi vida.

ADR: ¿Podemos decir que ese día su vida fue tocada por Dios?

C. Belart: Claro, allí comienza mi historia en el Reino. Mi conversión, mi relación con Dios. Mis primeros pasos. Allí comencé a recibir la guía de Dios.

ADR: ¿De qué manera Dios le habló acerca de su llamado?

C. Belart: Fue algo progresivo, no fue de un día para el otro. En esa época no había mucho material o capacitaciones. En aquel entonces existía la librería “El Amanecer”, un emblema. Y allí me nutría de todo tipo de lectura. Había buen material, a mí me atrapaba entonces todo lo escatológico. Buscaba seminarios bíblicos y adonde me enteraba que había uno,  me metía.
Allí conocí gente con la cual establecí amistades. Me iba a todos los estudios bíblicos que abrían. Conocí gente como Don Pablo Márquez, David Márquez, Lucas Márquez, David Sain, Carlos Reynoso, entre otros. Estos últimos abrieron un seminario en la iglesia donde yo me congregaba y empecé a colaborar como profesor. Fue una gran bendición para mi vida.
Así fue que empecé y hasta hoy no he parado.

ADR: ¿Con cual de los 5 ministerios se siente usted más identificado?

C. Belart: Bueno, en un principio creo que fue el de evangelista. En los comienzos andaba por todas las plazas, por el área peatonal, me acuerdo que me paraba en una joyería,” La Joyita” se llamaba, y allí predicaba todo el tiempo, me paraba arriba de los cantareros y gritaba, todos los sábados lo hacía. No paraba de predicar. Y luego realizábamos campañas e íbamos predicando. Luego fui creciendo, y me fui desarrollando más en lo pastoral. Hoy me siento más pastor que otra cosa. Pero creo que un pastor en sí va desarrollando los 5 ministerios. Enseña, predica, profetiza y cuando sus discípulos van creciendo y abriendo obras,  ya los acompaña desde una posición más apostolar.

ADR: Pastor, ¿Cómo nace Cita con la Vida?

C. Belart: Cita nace de un sentir que yo tenía en mi corazón. Yo quería hacer un programa de radio, en aquel momento no había mucho. Mi anhelo en realidad era tener una radio, en aquella época pensar en una radio cristiana era algo épico. Y yo jugaba a que hacía un programa de radio en mi casa, me da un poco de vergüenza contarlo. Me encerraba en mi pieza y me hacía el que transmitía, mi único oyente era cachilo, mi perro. (risas).
Tenía un tocadiscos y ponía música de fondo y predicaba. Y nació así Cita con la Vida. En aquel entonces había una serie de un detective y se llamaba “Una Cita con la Muerte”. Entonces dije, no!, yo tengo una Cita con la Vida. Y de esa forma nace Cita con la Vida, jugando. Y dije que cuando tuviera un programa le pondría ese nombre. Conseguí un espacio en radio Universidad y luego en LV2. Con un micro de 5 minutos a la una de la mañana.

ADR: ¿Cuántos años tenía?

C. Belart: Tenía unos 24, 25 años cuando el Señor me tocó y a los 30 años fui ordenado como pastor.  Comencé colaborando en todo lo que podía hacer, teníamos una obra en Arguello en la Catedral del Pueblo y luego abrimos la obra en el centro. Esa obra fue creciendo y creciendo, nos fuimos mudando de salones, pasamos por un cine, hasta que finalmente pudimos comprar este terreno (calle Buchardo) y comenzamos a construir, sin un mango, como podíamos, como comienzan las obras de Dios.
Comenzó como un sueño, creyendo y con trabajo constante. Mañana, tarde y noche, de la casa al trabajo y del trabajo a la casa. Esfuerzo y constancia. Predicando mañana, tarde y noche, haciendo campañas evangelísticas.

ADR: Pastor, ¿cuál es hoy la función de Cita en la Iglesia de Córdoba?

C. Belart: Una más, como tantas que gracias a Dios hay en Córdoba. Como se dijo de Juan el Bautista: soy una voz que clama en el desierto, no soy “la voz”, no soy la única voz, soy una voz más en la ciudad.
Gracias a Dios en Córdoba hay hermosas iglesias y grandes siervos de Dios.
El Señor nos ha dado la gracia de ser quizá un poco más concurridos pero el número no te garantiza nada ni es el propósito.
Particularmente soy un pastor consultado, principalmente por personas de gobierno y diferentes sectores. Dicen que soy un referente pero a mí mucho no me interesa. Por ahí me vienen a buscar para actos pero a mí me interesa esto, la obra. No tengo perfil político, soy bastante sanguíneo y extrovertido para eso. (Risas)
Acá me vas a encontrar mañana, tarde y noche.
Eso sí, siempre tratamos de tener cuidado en lo que hacemos buscando incluir a las demás iglesias.

ADR: ¿Cómo ve a la ciudad de Córdoba?

C. Belart: Yo tengo fe. Creo que hay un pueblo evangélico que se está moviendo. Hay mucha inserción de la Iglesia Evangélica en la ciudad. Veo una Iglesia que va creciendo. No somos los que deberíamos ser,  pero ya no somos los pocos que éramos cuando yo comencé. Vamos avanzando. Los datos de inserción que tenemos son sorprendentes. Y el mundo lo ve eh!.

ADR: ¿Qué cree que está haciendo Dios en la Iglesia de Córdoba?

C.Belart: Yo veo que está habiendo un renacer del amor por las almas perdidas. La Iglesia es bastante cíclica. Nosotros por ejemplo, trabajamos en base a diseños a diez años. Ahora, tenemos la proyección hasta el 2022. Esté o no esté yo, yo no soy Cita con la Vida, sin mí esto va a seguir, (aclara). Pero ahora estoy viendo este movimiento en este tiempo.
Creo que es el tiempo de volver a salir a las calles, a las plazas, tomar los medios de comunicación y predicar. Hay que ganar Córdoba y prepararle el camino al Señor.

ADR: ¿Cree que la Iglesia de Cristo está viviendo un tiempo de Reforma?

C. Belart: Absolutamente. La Iglesia siempre ha estado en tiempos de reforma. En los 80 con la alabanza y la adoración, por ejemplo. Siempre hubo reformadores.
A veces la gente tiene resquemor con estos temas, le agarra algún plurito, se ponen urticantes. No hay que temer, la doctrina es y será la misma. Cristo es la columna vertebral y eso nada ni nadie lo va a reformar. Lo que cambian son los métodos, ciertas estructuras, pero la doctrina es inalterable.

ADR: ¿Ve usted un mover profético fuerte en este tiempo?.

C. Belart: Si, lo creo. Lo que pasa es que hay mucha imitación y eso es lo que trae ciertos resquemores. Pero lo falso no quita lo verdadero. Pero sí, creo absolutamente en el mover profético de Dios en estos tiempos.

ADR: ¿Qué mensaje tiene para la Iglesia de Córdoba?

C. Belart: Que predique. Que no pierda tiempo en cosas que no traen crecimiento. Que seamos fieles. Fidelidad tiene ver con producción. Según la Biblia, fiel es el que reproduce. Al que le dieron los talentos y los multiplicó a ése se le dijo: “Bien, siervo bueno y fiel. En lo poco has sido fiel, sobre mucho te pondr锝. Que nos pongamos en función del Reino, que levantemos iglesias.
Esta Córdoba, este país, no lo cambia nadie sino lo cambia el evangelio. Esto se cambia, si cambia el corazón del hombre. Y el corazón del hombre no cambia con buenos planes sociales, sólo lo cambia Cristo.

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