Por Dr. Sebastián Palermo


Hay cosas que no se pueden transmitir con palabras. Al intentar explicar algo que viene de una revelación, corremos el riesgo de no transmitir la esencia que es espiritual. Muchas veces caemos en la intención de querer depositar en otro lo que hemos recibido de manera personal y eso, automáticamente, le pone mi propia connotación.
No digo con esto de que no debamos compartir experiencias con Dios, revelaciones que seguramente edificarán al Cuerpo pero, sí o sí, debemos tener en claro que la revelación personal viene de la intimidad que cada uno vive con Dios.
Es allí donde muchas veces fallamos. Al querer vivir de la fe del otro. Al querer hacer, de la experiencia de un hermano nuestra propia vivencia. Al creer erradamente de que porque hicimos un seminario, una escuela o asistimos a un tiempo de entrenamiento, nuestras vidas cambiarán por el sólo hecho de haber estado allí.
Son de mucha importancia las escuelas y eventos que vienen de parte de Dios. De hecho es parte de mi trabajo y tarea que Dios me ha encomendado. Pero es necesario saber, que la revelación que producirá un cambio, una promoción, un mayor conocimiento de Dios sólo se dará en la medida que los hijos pasen tiempo con el Padre.
El asistir a una escuela no me hizo libre de los celos. El conocer con lujo de detalles la historia de Daniel y sus amigos no me llevó a dejar dinámicas de enojo que me quitaban calidad de vida y desgastaban mis relaciones afectivas. Claro que es necesario estudiar la palabra, por supuesto que una capacitación me va a brindar herramientas de crecimiento, pero lo que traerá convicción de que debo cambiar será mi encuentro personal con Dios.

¿Qué trae luz a nuestras vidas?

Horas clamando por piedad, momentos a solas con el Padre, el humillarme delante de Él por mis pecados, eso me trajo revelación. Y la revelación es luz. La puerta que se nos abre en un primer momento al comenzar a intimar con Dios es la cruz. Podría definirla como un ambiente y lo primero que hacemos al atravesar la cruz es vaciarnos.
De este proceso empezaremos a recibir luz y revelación.

Related Posts

image-9844

Volver, la mejor forma de avanzar

image-9760

Los cuatro niveles del conocimiento de Dios

image-9742

La vida está en la luz