Por el Dr. Sebastián Palermo PARTE 1

Hace un tiempo le comencé a preguntar a Dios ¿qué era eso de conocerle? ¿De qué trataba?
Su respuesta trajo paz a mí vida. Anteriormente hablé acerca de la revelación. Así como vamos alcanzando diferentes niveles de luz, frutos de nuestra intimidad con Él, el nivel de conocimiento de Dios también va en aumento.
En mi preguntarle constantemente a Dios acerca de lo que significaba conocerle, pude encontrar que hay distintos niveles de conocimiento de Dios.
Lejos de hacer una doctrina, me sirvió mucho el comprender nuestro conocer acerca de Dios en cuatro niveles. Si bien no es literalmente bíblico, está basado en distintos fundamentos y principios de la biblia.

1 Nivel: conocimiento teórico

En esta primera instancia, el eje es meramente intelectual. Aquí encontraremos dos formas de conocimiento de Dios.
El propiamente teórico. En esta instancia el nivel de luz es el mínimo. Se trata de un conocimiento de quién es Él a través de lo leído, lo escuchado, del estudio de la palabra.
El otro conocimiento en este nivel es el que defino como audio-perceptivo. El acercamiento y contacto con nuestro Creador se da a través de enseñanzas, dvds, prédicas, etc.
Es en este primer nivel en donde las personas aún se aman demasiado. Seguramente habrá una vida medianamente estable, con un desarrollo de la moral ordenado (en relación al mundo) y con un amor por la obra mayor que el amor hacia Dios. Aquí las personas siguen siendo el eje principal de sus vidas, y Cristo, está acomodado en torno a ellos. La consulta y búsqueda del Espíritu Santo para tomar decisiones es poca, cuando no nula.
Las personas que están en esta etapa miden su calidad de relación con Dios en torno a su propio bienestar. Según cómo les va en sus asuntos personales darán gloria a Dios. Lo cierto, es que no hay una visión de Reino, de eternidad, de nación. El alcance de su visión, apenas llega a la congregación local. Si no avanzan, prontamente caerán en la mediocridad y el desgano porque el espíritu reclama eternidad.

2 Nivel: conocimiento por contacto.

En esta etapa están casi todos. Aquí las personas comienzan a amar a Dios. Se metieron tanto con Él que la revelación aumentó. Aparecen los sueños, la pasión y el arder de amor por Él. Aun así, en este segundo nivel quien mide el vivir a Cristo aún es nuestra alma. Si sentimos o no sentimos calificaremos como estuvo una reunión, una prédica, un encuentro. Las emociones son las que definen si Dios obró o no obró. Las personas aquí todavía pelean por ser aceptadas y aprobadas y el doble ánimo (así sea sutil) puede presentarse.
Una manifestación clara de quién está en esta etapa, se da en aquellos que tienen una experiencia (como por ejemplo ir a un retiro), volver encendidos y al poco tiempo estar de nuevo secos, desanimados, con poco entusiasmo. Es que el alma sigue gobernando nuestra relación con Cristo. A su vez, al tener un mayor nivel de luz y revelación, una mayor entrega les es demandada y las personas hacen crisis.

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