Por el Dr. Sebastián Palermo

El comprender como están conformados el espíritu, alma y cuerpo nos permitirá tener mayor luz a la hora de tener una ministración efectiva. Sabemos que la persona es un ser integral pero, su “segmentación”, es simplemente a los fines de una mejor y mayor comprensión de cómo éste opera.

Entendemos que es en el espíritu en donde se establece la comunión, la intuición y la conciencia. En el alma, los pensamientos, las emociones y la voluntad y en el cuerpo los sentidos, órganos y músculos (claro que hay mucha más profundidad).

El espíritu

Hablando del espíritu, es la comunión lo que nos permite estar en constante contacto con el Espíritu Santo. Es éste quien le da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios. Rom. 8:16.

La intuición, es esa parte que nos permite la percepción. Las personas pueden percibir el espíritu de otro así como los ámbitos espirituales. Los niños tienen muy desarrollado esto. Los profetas también.

La conciencia, se da cuando podemos identificar la verdad de la intuición. Tomar conocimiento del ambiente a un nivel espiritual y poder ponerle palabras, entenderlo y traducirlo a la verdad. Ej: cuando el Espíritu Santo trae una verdad (de q somos hijos de Dios), la conciencia traduce esa verdad.

El alma

El alma opera de una manera parecida. Allí se encuentran:

Los pensamientos: es un lenguaje interno. Allí está lo que aprendimos escuchando o leyendo y repetimos o evocamos dándole una afirmación. También existe un lenguaje interno inconsciente, son los pensamientos, supuestos, realidades que no sabemos que están hasta que los evocamos. Ése es el sistema profundo de creencias.

Las emociones: se generan a partir de las creencias que tenemos incorporadas. Son el resultado de lo que valoramos acerca de los distintos acontecimientos que atravesamos.

La voluntad: es una de las “partes” más importantes de mí ser. Allí se generan las decisiones que tomo con respecto a mí vida.

El trabajar en el sistema de creencias y las emociones va a ser clave para que pueda funcionar la  voluntad, estos dos van a trabajar en conjunto con el Espíritu Santo. Aunque el que gobierna soy yo. La sanidad es un proceso que le corresponde al ser humano, se trabaja desde el alma. Desde el espíritu se facilita todo pero se resuelve en el alma. Cuando uno espera que Dios resuelva todo, puntualmente lo que respecta al alma, pierde la capacidad de desarrollar voluntad. Si no desarrollamos voluntad no podremos ejecutar el plan de Dios.

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