A menudo atravesamos mares de arena. Nos rodean toros de Basán y nos sentimos desfallecer. ¿Qué hijo de Dios no ha tenido una crisis de fe? Podría aseverar que todos los que aún no alcanzamos la estatura del varón perfecto (Cristo).
Es en esos pasajes, en medio de las más cruentas crisis, adonde crecemos. ¿Será que la forma más sana de crecer es asignatura de la humillación?
Haciendo un memento de nuestra historia llegaremos a la conclusión de que cuanto más nos humillamos más pudo crecer Dios en nosotros. Fue cuando se desgarró nuestro espíritu y nuestra alma fue derramada que lo manso, bueno y humilde floreció a la verdadera esencia. Es ese, el momento exacto, adonde la identidad de hijo clama desesperadamente Aba Padre!
Nunca vi a un hijo de Dios ser exaltado por el Padre sin antes haber experimentado el quebranto.
Jamás contemplé a un ungido gozar de su copa rebosante sin previamente cruzar el valle de sombra…
Y ante tremendo principio espiritual (humillación-exaltación), otra vez se deja entrever el amor de un Padre protector que no permitirá que la vanidad abrace a uno de los suyos al punto de poder corromperlo.

¿Humillados para unirnos?

Desde los primeros tiempos hasta hoy, si algo ha frenado a la Iglesia ha sido la misma Iglesia. Tremenda incoherencia por momentos compatible con el sistema caído de este mundo. Es por ello, en tiempos en donde el cielo grita desesperadamente unidad, que nos merecemos volver al final de todas las cosas. Cristo. Yo en ellos y tú en mí para que sean perfeccionados en la unidad nos dice Juan.
Será de la verdadera identidad, de la sanidad total de nuestra esencia recuperada que emergerá el que reúne todas las cosas. Esto no lo veremos sin ponernos debajo de, (humillarnos) y será entonces que la esposa, madura y sin fisuras, podrá devolverle al cielo una sonrisa a la vez que susurre: uno somos.
¿Cómo encordar el nudo de tres dobleces: humildad-identidad-unidad? Necesita el amor vestirse de madurez!
Es un buen tiempo para matar al egoísmo orgulloso que siempre arengará sutilmente a la independencia y separación. Aún, vestido en forma de Dios me dijo..
Es un buen momento para morir a mis puntos de vistas y diferencias con las autoridades para avanzar en pos del Reino.
Es el día perfecto para silenciar la identidad caída que gime por un reconocimiento y postrarnos en pos del Rey.
El viento, sopla a nuestro favor. Es tiempo de volar.

Juan Coria

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